martes, 28 de junio de 2011

Mi versión de la noche N° 6




Noche 120

Hoy podría suceder todo.
Podría suceder nada.
Es por eso que no me quito verbos de los ojos,
Ese rastro salvaje que advierte todo cuanto miras
escribo.
escribes
Cuando escribo
un mundo luminoso se enciende en mi mano si me nombras
una obsesión prende la mecha a punto de nieve;
un refugio de maniacos, esta lluvia de meteoritos.
es buscar la palabra para construir el aire
y algo que no sea sólo aire en busca de nada.
Es indómito el sueño que duermes todas las noches
Todo lo que siento es incertidumbre de aquello que me falta
Me falta tu boca. Ninguna otra cosa es cierta.
como una sed que nunca cede ante cualquier asalto
La saliva es un estrecho puente entre labio y labio
pero eso, aún no lo sabes.

Hoy o mañana
Hoy o mañana
o esta noche, como un eco
ruido y silencio
cumbre y precipicio entre las cosas
cada uno de tus gestos.
Sí, cada uno de tus gestos
cada vez .

jueves, 23 de junio de 2011

Yann Tiersen - Plus D'hiver


(Yann Tiersen, otras de mis debilidades...)

domingo, 19 de junio de 2011

The sea is a good place...





No sé si es más fácil
más cómodo
más necesario
más urgente
pensar que lo que nos sucede
es siempre la mejor de las opciones.
Pero hay días
en los que la parte
más inconforme de mí; la más rebelde
despierta contigo y conmigo
se queda en las voces por dentro
en lo desnudo de los hombros
en los labios sonámbulos
al borde del territorio cercado
abre una brecha
y piensa:
Maldigo los destiempos


(El mar es un buen lugar para pensar en el futuro. Todo lo que puedes oír es el sonido de tu propio corazón. Todo lo que puedas sentir es tu propio transpiración en el curso de tu sangre; el flujo de tus pulmones en la sangre. El mar es un buen lugar... para sentarse y contemplar el futuro o mejor dicho: Lo que no existe)

sábado, 11 de junio de 2011

En cada espejo



por los ojos semicerrados
por los labios entreabiertos
por mi estrecho mundo

no sé bien quién eres
cómo te enredas en mis dedos,
carrera loca de alas
como en un baile de instintos

No sé bien qué hago
buscándote
para tenerte, o imaginarte
tal como eres

viernes, 10 de junio de 2011

Más allá de la Llanura...



(¿Habeis encontrado este título en la imágen?)


Hoy tuve que desalojar una de las estantería de mis libros. Los coloqué temporalmente sobre la mesa. Algo así mi salón... Perdonad el desorden. Mañana estarán de nuevo en su sitio. (Prometido...)

Se ven muy pocos, lo sé, pero... ¿Teneis alguno de estos?








lunes, 6 de junio de 2011

Dodecaedro



Ha llegado hoy hasta mí, de esa forma especial que aparecen los envíos en un día lluvioso, una plaquette editada en Valdepeñas por La Tertulia del Grupo Literario A 7. Un cojunto de elegías de alguien admirado por vosotros y por mí: Pedro A. González Moreno.


Son un dodecaedro de Afectos -dice el autor. Doce miradas, doce nombres diferentes, doce caras distintas de una idéntica muerte.




A los poemas de Pedro A. González, le acompañan unas ilustraciones bellísimas dibujadas por Francisco Creis, Vicente Cano Gutiérrez, Eulogio Carretero, José Hierro, Francisco Vela Siller, Federico Gallego Ripoll.



Ilustración de Federico Gallego Ripoll



Pedro A. González Moreno estará el próximo Jueves, 9 de Junio en la feria del Libro en la Caseta 23 de 18:30 -21:30

Muchas Gracias Pedro A. desde lo hondo del corazón. Con la misma emoción que tomo el sobre de mi buzón y lo abro, iré desvelando para vosotros este tesoro.


Palabras para Eladio

Pudo haberse llamado sombra de patio, higuera,
limpio cristal de arroyos o luz entre las pámpanas,
o haber tenido el nombre de lluvia en otoño;
pero Eladio tenía más ternura en sus sílabas.
Tenía la tristeza de esos trenes
que siempre, hacia el oeste de la infancia,
se perdían llenando de adioses y bolliscas
el aire de las tardes.

Capaz de amar a muerte y asesinar de afecto,
con sus manos huesudas de viñador del aire,
agavilló poemas y recuerdos
en los que había siempre cierta orfandad de espiga
y ese efecto del pan que se comparte;
y, desde el vértigo de sus andamios,
vio que la vida y el amor no eran
más que un baldío campo de derrotas.

Pero eligió el insomnio de las calles sitiadas
de una ciudad sin mieses, sin vendimia, y sin novias,
donde cada mañana reinventaba la anchura
y la luz de su infancia.
Pudo haberse llamado cal o racimo o surco,
pero Eladio tenía las precisas señales
de amor y soledad entre sus sílabas;
y tenía también
ese dolor preciso de quien ama a distancia
y de quien colecciona
trenes, sonrisas, nombres, todo eso que se olvida...
otoños, privameras, todo eso que pierde...

Pedro A. González Moreno


Un paisaje de encinas para Eladio

miércoles, 1 de junio de 2011

Donde guardo tu tacto

Una estrella oscilante se detieneBasilio Sánchez



Dice Michio Kakuque la materia y la energía
son en cierto sentido la misma cosa.
Pueden convertirse una en la otra.
Incluso una roca puede convertirse en un rayo de luz.





Abriré mi mano y extenderé tu nombre
como una ráfaga que moviera el universo e