Vuelo podría ser abrir un libro y encontrarte paseando al otro lado del pueblo. Las montañas nevadas que dibujaba de niña. Un ruido que se intuye a lo lejos. Caminar a tientas. Una vez en tu boca. ( O en la mía). Cerrar los ojos en el coche y sentir las sombras de los árboles en los párpados.
Vuelo podría ser subir el último escalón antes de llegar a casa. Hojas cosidas con hilo blanco en una carta. El tiempo que aprendimos sin negarnos a nosotros mismos. Bajar aún de noche a pisar la nieve intacta. Chocolate y naranja en el cielo de tu boca. Recorrer los nombres un instante antes del olvido. La última fecha. La primera flecha. El abrazo que se estrecha en el cuerpo y se extiende en el tiempo. Un verso de fuego. El recorrido de tinta que emprenden los dedos para trazar ondas, números, faros, dibujos imprecisos sobre un papel cualquiera.Tu nombre escrito en el vaho de los cristales. Los caballos azules de Franz Marc. Saber que nunca estamos solos…El silencio del frío. Reír. Dejar la luz encendida por si volvieras...


