Porque soy tan inquieta, la idea de permanencia siempre me llama. Reconozco que la busco vehemente entre las personas y las cosas. No por entenderla, sino por sentirla. Observo que incluso en esta sangre fósil, que quizá pueda parecerte un espejismo, pero que es una realidad dentro de otra, percibo la corriente. Anoto: el movimiento también es quietud; como el silencio parte fundamental de la música. Paso la yema de los dedos por la piedra, y a la vez por su atributo marino, que guarda más de mil vidas y más de mil lenguas.
* Hay una piedra. Junto a la piedra hay un río. Junto al río, una mujer. Puede que la piedra, el río y la mujer sean la misma cosa.
* Pienso en los abiertos mares de esta escena, en lo eterno y lo sagrado, en lo fugaz y en lo extenso de la palabra mañana; en la urgencia de los nombres.
* Si imagino, y si te imagino en las voces, en el tiempo y el espacio y me pregunto: ¿ Qué quedará de nosotros?
Te respondo: Aún queda todo.José María Micó - La Sangre de los Fósiles









