
A veces pareciera que la constancia es lo negro y ya jamás amaneciera. Ando perdida en los más bajos fondos, subterráneos y oscuros callejones, sin embargo siempre hay una grieta por donde tenue la luz, la luz, y sólo la luz.
Aunque tú no lo sepas, hoy he ido a buscarte a las librerías, por esa necesidad urgente de belleza, de calma; de encontrar el silencio invernal de tus poemas. Pero no hallé nada tuyo...
Eso me dice: que habían vendido todos tus libros
Eso me dice: que tus versos me siguen produciendo esa extrañeza* de la que es difícil desprenderse.
Eso me dice: que ávida en el pecho, sigo teniendo sed y no quiero decir basta
*extrañeza no por raro, sino por extraodinario