Este libro llegó a mis manos desde Québec (Canada). Él también hizo un largo viaje, como el mío;
como el que hacen mis ojos cuando lo leen; cada vez que lo habito.
Entre el viento y lo oscuro
entre el gozo ascendente
y la quietud profunda,
entre la exaltación de mi vestido blanco
y la oquedad nocturna de la mina,
los ojos suaves de mi padre que esperan; su alegría
incandescente. Subo para alcanzarlo.
Es en la tierra
de los pequeños astros, y sobre ella,
sobre sus lajas de pirita, el sol desciende. Altas nubes
de cuarzo, de pedernal. En su mirada,
en su luz envolvente,
el calor del ámbar.
Me alza los brazos. Se acerca.
Nuestra sombra se inclina ante la orilla. Me baja.
Me da la mano.
Todo es descenso
es un gozo callado,
una tibieza oscura,
una encendida plenitud.
Algo en esa calma nos cubre,
algo nos protege
y levanta,
muy suavemente
mientras bajamos.
Coral Bracho
Trait du Temps



1 comentario:
Seamos protegidos por esa calma, que también nos transmite el poema.
Publicar un comentario