sábado, 16 de febrero de 2013

El cielo casi




Si ves un leve rastro de vida
en mi rostro
sólo a ti te pertenece.


1 comentario:

Anónimo dijo...

A quién si no,
donde sin duda.

Si mi voz oceánica
aún no te ha llamado para entonces,
deja que el agua crezca sobre ti,
hunde en ella tu sed, la hondura ciega
de tus párpados; deja que las sombras
sean esa mano tibia
que te dé nueva forma
y que el silencio
sea ese nuevo nombre tuyo y tú
su voz más pura.