Si mi voz oceánica aún no te ha llamado para entonces, deja que el agua crezca sobre ti, hunde en ella tu sed, la hondura ciega de tus párpados; deja que las sombras sean esa mano tibia que te dé nueva forma y que el silencio sea ese nuevo nombre tuyo y tú su voz más pura.
1 comentario:
A quién si no,
donde sin duda.
Si mi voz oceánica
aún no te ha llamado para entonces,
deja que el agua crezca sobre ti,
hunde en ella tu sed, la hondura ciega
de tus párpados; deja que las sombras
sean esa mano tibia
que te dé nueva forma
y que el silencio
sea ese nuevo nombre tuyo y tú
su voz más pura.
Publicar un comentario