El poema lo sigo trabajando y cambiando a cada rato. Hacía tiempo que no escribía y no se por qué al final fue así pero el poema es caprichoso en su llamada, en su forma, no siempre se ajusta a nuestro gusto, pero es honesto.
La verdad es que no, que no he pensado todas las acepciones. Como dices, la primera la Imposibilidad, por supuesto, pero también se puede construir a partir de ahí. En eso es en lo que más estoy trabajando ahora: en abrir puertas a lo posible, desde ese punto de partida de lo imposible. También trabajo en aceptar mis propias imposibilidades. y crear en ellas formas de abrir una brecha, encender una hoguera, cualquier cosa que alumbre en mis días no lúcidos.
Es curiosa el hambre. Extraña fuerza, rareza novedosa cada vez que se presenta aunque sea una habitual en este viaje. Poéticamente tiene mucho que ver con la sombra y con el reflejo.
El hambre nos incita a la exploración y a la caza de aquello que nos sacie - porque el hambre exige ser saciada, llegar a su opuesto, para liberarnos un momento de su totalitario imperio. Pero el hambre también es una potentísima droga paralizante, un curare que impide el vuelo. "no nos tocamos y sin embargo".
Y, luego, el yo y el tú, ese imposible (dicen) que, sin embargo, es la estructura de emplazamiento de la realidad más básica. Yo-tú, tú-yo... sin necesidad de un nosotros, quizás con esa hambre del nosotros, "y sin embargo". Yo aquí y tú allí, en el viaje, en ese viaje que has dado en llamar de Inuk.
Querido Luis, Gracias por tu tiempo, tua nálisis tan minucioso y certero. Es complicado con los días que corren, que alguien se tome tiempo y lo gaste aquí, conmigo, aunque yo no esté.
El hambre es casi un trampa. Nos lleva a la búsqueda, sí, pero también nos lleva al espejismo. Es como la sed: hay que tener tanto cuidado en la intensidad... La necesidad es otra trampa. YO prefiero querer que necesitar, porque qué pasa cuando uno deja de necesitar el nosotros?:Parece que no pero es muy efímero.
Espero que tengas un buen descanso, y veas este blog desde tu lugar de vacaciones y si no, desde cualquier sitio tranquilo de tu espírito.
5 comentarios:
¿Has pensado alguna vez en la cantidad de acepciones que tiene el conjunto Tú y yo?
Una de ellas: imposible.
Buen poema.
Hola Anónimo,
El poema lo sigo trabajando y cambiando a cada rato. Hacía tiempo que no escribía y no se por qué al final fue así pero el poema es caprichoso en su llamada, en su forma, no siempre se ajusta a nuestro gusto, pero es honesto.
La verdad es que no, que no he pensado todas las acepciones. Como dices, la primera la Imposibilidad, por supuesto, pero también se puede construir a partir de ahí. En eso es en lo que más estoy trabajando ahora: en abrir puertas a lo posible, desde ese punto de partida de lo imposible.
También trabajo en aceptar mis propias imposibilidades. y crear en ellas formas de abrir una brecha, encender una hoguera, cualquier cosa que alumbre en mis días no lúcidos.
Gracias por tu opinión y el comentario.
Saludos
¿ACQUA BEZOYA?
Es curiosa el hambre. Extraña fuerza, rareza novedosa cada vez que se presenta aunque sea una habitual en este viaje. Poéticamente tiene mucho que ver con la sombra y con el reflejo.
El hambre nos incita a la exploración y a la caza de aquello que nos sacie - porque el hambre exige ser saciada, llegar a su opuesto, para liberarnos un momento de su totalitario imperio. Pero el hambre también es una potentísima droga paralizante, un curare que impide el vuelo. "no nos tocamos y sin embargo".
Y, luego, el yo y el tú, ese imposible (dicen) que, sin embargo, es la estructura de emplazamiento de la realidad más básica. Yo-tú, tú-yo... sin necesidad de un nosotros, quizás con esa hambre del nosotros, "y sin embargo". Yo aquí y tú allí, en el viaje, en ese viaje que has dado en llamar de Inuk.
Te deseo fuerza para esos días no lúcidos.
Querido Luis, Gracias por tu tiempo, tua nálisis tan minucioso y certero. Es complicado con los días que corren, que alguien se tome tiempo y lo gaste aquí, conmigo, aunque yo no esté.
El hambre es casi un trampa. Nos lleva a la búsqueda, sí, pero también nos lleva al espejismo. Es como la sed: hay que tener tanto cuidado en la intensidad...
La necesidad es otra trampa. YO prefiero querer que necesitar, porque qué pasa cuando uno deja de necesitar el nosotros?:Parece que no pero es muy efímero.
Espero que tengas un buen descanso, y veas este blog desde tu lugar de vacaciones y si no, desde cualquier sitio tranquilo de tu espírito.
Un abrazo, bicéfalo.
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