Este poema, y mi más sincero agradecimiento a todos los que alguna vez durante este año infame, me habéis sostenido una puerta, arrimado una silla; a los que no me habéis juzgado, a los que han caminado a mi paso cuando era tan lento; a los que en este año habéis compartido una tarde, una sonrisa, una lágrima, una cerveza, un poema, una dedicatoria, una noche; a los que me habéis prestado y dado escucha, espacio y tiempo en vuestra vida. Gracias porque esos momentos sencillos e inmejorable, han hecho salvable un año muy duro.
Los Justos
Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.
Jose Luis Borges


4 comentarios:
Y después de la despedida, quizás haya cierta esperanza en el deseo de que lo relatado por el poema sea cierto también para los meses que se abren. Dos, cero, uno, cuatro. La indiferencia quizás también salve al mundo.
Todos mis mejores deseos
También los que conocen la sonrisa.
Mi querido Luis, en mi opinión no creo que la indiferencia salve el mundo. Antes que el odio tal vez la indiferencia, en ese caso. Pero a mí la indiferencia me suena a cansancio, a fuerte represión; a algo negado. Lo que sí deseo, y fuerte fuerte,es que te el 2014 te traiga cosas distintas y sorprendentes todas las mañanas en tus zapatos.
Un abrazo
Querido Paco, qué gran idea que sigamos escribiendo ese poema.
Un abrazo muy fuerte
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