jueves, 1 de mayo de 2014

Insomnio


INSOMNIO - J. L. Borges



De fierro,
de encorvados tirantes de enorme fierro tiene que ser la noche,
para que no la revienten y la desfonden
las muchas cosas que mis abarrotados ojos han visto,
las duras cosas que insoportablemente la pueblan.
Mi cuerpo ha fatigado los niveles, las temperaturas, las luces:
en vagones de largo ferrocarril,
en un banquete de hombres que se aborrecen,
en el filo mellado de los suburbios,
en una quinta calurosa de estatuas húmedas,
en la noche repleta donde abundan el caballo y el hombre.
El universo de esta noche tiene la vastedad
del olvido y la precisión de la fiebre.
En vano quiero distraerme del cuerpo
y del desvelo de un espejo incesante
que lo prodiga y que lo acecha
y de la casa que repite sus patios
y del mundo que sigue hasta un despedazado arrabal
de callejones donde el viento se cansa y de barro torpe.
En vano espero
las desintegraciones y los símbolos que preceden al sueño.
Sigue la historia universal:
los rumbos minuciosos de la muerte en las caries dentales,
la circulación de mi sangre y de los planetas.
(He odiado el agua crapulosa de un charco,
he aborrecido en el atardecer el canto del pájaro)
Las fatigadas leguas incesantes del suburbio del Sur,
leguas de pampa basurera y obscena, leguas de execración,
no se quieren ir del recuerdo.
Lotes anegadizos, ranchos en montón como perros, charcos de
plata fétida:
soy el aborrecible centinela de esas colocaciones inmóviles.
Alambre, terraplenes, papeles muertos, sobras de Buenos Aires.
Creo esta noche en la terrible inmortalidad:
ningún hombre ha muerto en el tiempo, ninguna mujer, ningún
muerto,
porque esta inevitable realidad de fierro y de barro
tiene que atravesar la indiferencia de cuantos estén dormidos o
muertos
-aunque se oculten en la corrupción y en los siglos-
y condenarlos a vigilia espantosa.
Toscas nubes color borra de vino infamarán el cielo;
amanecerá en mis párpados apretados.  

Jorge Luis Borges

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Me gusta pensar que  mientras yo transcribo este poema de Borges, ustedes duermen.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

En vano quiero distraerme del cuerpo
y del desvelo de un espejo incesante


Gran poeta este Borges. ¿Y quién tiene una victoria sobre el propio cuerpo? ¿Adónde quedó nuestro ramaje de ensoñación? No merece ser pérdida inevitable de desvelo.

Javier Díaz Gil dijo...

Victoria, has de saber de los terrenos peligrosos que habitas. En las noches de insomnio, las musas ejercen con más ahínco su actividad y obligan a los no durmientes a escribir los más bellos poemas.

Déjate llevar por las musas y luego descansa.

Gracias por compartir el poema de Borges y esa imagen de espera frente a la puerta tan sugerente.

Un beso.
Javier

Inuk dijo...

Querido Javier, estoy atenta, demasiado atenta tal vez, a todo cuanto sucede, por si las musas llegan y las oigo o creo oirlas o fue sencillo reflejo de los coches, pero no siempre sucede. Me dejaré llevar como dices.

Gracias a ti, por este rato de viaje, por esos puzzles que nos regalas para jugar a medias. Me hace ilusión verte .

Un abrazo