Allá lejos de los andenes, Inuk pasea distraida. Le encanta como entra el sol a través de las columnas altísimas de la estación. Dos minutos para que llegue su tren, de repente le parece ver algo que se mueve al filo de un banco de madera. Al principio cree que es un pájaro, pero cuando se acerca, se da cuenta de que es la mitad de una fotografía que se cimbrea en el viento. En el dorso de esa fotografía puede leerse:
"Si tuviera el corazón en su sitio"
P.F.
Inuk sube al tren, guardando ese trozo de fotografía, en la pág. 83 del libro que lee; sabiendo que
ese viaje, ya no será el mismo..
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Tendría que haber una carta que hablase de tu carta;
un hogar para cada perro perdido;
una costura que no cediera en mi corazón roto
y una fábula donde dos extraños logran una relación íntima.
Habría de existir ese lugar común, lejos de toda derrota;
la fórmula exacta de atravesar el dolor sin hacernos daño
el estremecimiento que sucede siempre a tu roce
mi voz en tu garganta, o viceversa
Tendría que existir una señal para saber que andas cerca
el eco de tu risa trazando un círculo perfecto
el breve diálogo de una mano a la otra
a medio camino entre dos constelaciones
Tendría que existir aún, esa parte de mí que ya he perdido
la palabra que contuviese el universo,
una noche entera para bailar descalzos
y un instante eterno en el que nombrarte
Ningún recuerdo inútil, ni paisajes vacíos.
tendría que existir el momento insustituible
en el que extendemos un puente entre los dos cuerpos,
Si el corazón estuviese en su sitio...
Nadie sino tú
podría escribirlo.