Había una vez una muchacha que amaba dormir en el lecho de un río. Y sin temor paseaba por el bosque. Jorge Teillier
Si no encuentro la palabra exacta, la luz secreta de la tarde, la expresión desnuda sin filamento, ni desórdenes para que tú la entiendas perdóname. No me importan los trenes que he perdido los viajes que no hice los sueños que no tuve me importa inventar nuevas supersticiones buscar algo que arda leña de brezo; o una piedra suavísima de una mano a otra
En nuestra boca duerme un pájaro. un aleteo más elevado y misterioso lo más próximo al eje del mundo que no concierne al aire, sino a la altura.
Astro, ......... cuerpo, ................. nave a la deriva
corriente hambrienta de delfines aceite para ungir los labios llanura de temblor y de tomillo. Busco el latido desde el fondo de tu mano como flores orientadas a poniente como un fado abandonado a nuestras voces y no hay nada que esté a salvo de nosotros.
A lo lejos oigo un piano o un canto dulce de ballenas
. Ya lo dijo en ese poema Peter Handke, y era verdad. En realidad, la niñez es como una canción.
Moon River podría ser esa canción. Tengo muchas versiones de ese tema de Henry Mancini , pero ninguna es tan hermosa, tan emotiva como ésta. La voz de Audrey hace la canción verdaderamente especial, tanto como conservar intacto un cuento en el que aún creer.
El gato sin nombre lo encontré en casa. Apareció sencillamente un día. Él y yo nos convertimos en grandes amigos, pero un día, de la misma forma que vino, desapareció. Desde entonces canto Moonriver... (no tan bien, como Audrey tengo que decirlo, pero aún así... )
Por el niño que todavía vive en nosotros por todos los niños perdidos y los gatos extraviados
Audrey Hepburn - Moon River (Breakfast at Tiffany's)
O.S.T. von Henry Mancini
Moon River, wider than a mile, I'm crossing you in style some day. Oh, dream maker, you heart breaker, wherever you're going I'm going your way. Two drifters off to see the world. There's such a lot of world to see. We're after the same rainbow's end-- waiting 'round the bend, my huckleberry friend, Moon River and me.
Todo él se diría que porta un cauce duro de guijarros
Mario Lortau
Piedra, papel o tijera La imagen contiene el código completo.
Os dejo un tema trepidante de Portico Quartet, que tiene sus ratos de selva, su titar de ánades, su canto de montaña. Una carrera que no cede al cansancio; un retrato de aves; una escalera de caracol. Tiene instantes de papel, momentos de piedra. Un juego de manos. Y de niños
Una foto en otra. Una ventana en otra. Un instante en el tiempo que puede durar hasta ¿The 12th of Never?
Solveig Slettahjell The 12 th of Never
You ask how long I'll love you I'll tell you true, Until the 12th of Never I'll still be loving you
Hold me close never let me go hold me close, love my heart like April snow I'll love you till the bluebells forget to bloom I'll love you till the roses has lost their perfume I'll love you till the poets run out of rhymes Until the 12th of Never and that´s a long long time
( Es cierto Solveig, and that´s a long long time :) )
El único verso posible hoy es el vuelo de un pájaro
Los altos acantilados de Islandia es el lugar más inaccesible donde se instalan algunas aves marinas como el Alcatraz Atlántico. Metro ochenta de envergadura. Los Alcatraces Atlánticos son las aves marinas más grandes de dicho océano. Sus picos son temibles, cuidado con posarse en el nido del vecino. Cada cual da varias vueltas por encima de la colonia para hacerse reconocer y para encontrar el mejor ángulo de aterritzaje cara al viento.
En la isla de Skudrup, cerca de Islandia, los materiales disponibles son escasos. Los nidos se construyen con cualquier cosa: algas, plumas, trozos de redes de nylon, cuerdas. El acantilado es un lugar seguro para la colonia. Los depredadores no osan aventurarse. Durante la parada nupcial mejor no bailar ni saltar como la grulla por tanto, los alcatraces atlánticos inventan el baile parado en cada encuentro se produce el mismo ceremonial. El pico afilado como un puñal se convierte en un instrumento para las caricias más tiernas. El noviazgo puede durar más de dos años pero una vez constitutida la pareja, es para toda la vida. Hasta veinte años.
Por construir un agujero expresa la idea de penetración, de posibilidad y de lontananza: por su forma cuadrangular, su sentido se hace terrestre y racional. Es también un símbolo de la conciencia.
Me gusta mirar las ventanas, la vida que hay en ellas. El sugerente abrir y cerrar... Su quietud en la noche. A menudo hay alguien que se levanta en la madrugada y enciende la luz de la cocina.
Tengo que decir que siempre que observo las ventanas, sea en la ciudad que sea, de día o de noche, invariablemente me acuerdo de Chet. Me sorprendo a veces susurrando Chet...
Esta imagen la tomó alguien que no fui yo
Este tema, Almost Blue, está sacado de uno de sus últimos conciertos. Live in Tokyo (1987). Baker falleció en mayo de 1988 tras caer desde su ventana en un hotel de Ámsterdam. La caída no fue accidental
Chet, Chet...
Cuando veo esta imagen tuya, siempre creo que voy a encontrarte en cualquier estación; que vamos a fumarnos un último cigarrillo a medias aunque hace años que yo dejara de fumar. Quizá puedas contarme algo de la anatomía de la oscuridad, esa que tú conocías tan bien. Tanta ciudad, tanta herida, Chet... Esa parte de ti y de mí que siempre es verdad, (siempre...)
Cuando te miro pienso que aún puedo llegar a tiempo, antes de que cruces el aire, el frío, la noche, cuando la noche es casi azul, pero no...
Podrías despojarme de todo poco a poco. Quitarme la ropa, la piel y hasta los ojos. Pero dime quién va a quitarme el sol, el viento; el olor del aire; el perfume a tierra húmeda; los hormigueros La sal de la sangre; Lo silente leído en los labios del animal que me habita
Quién va a quitarme el viento desde arriba todo lo que ya han uncido mis ojos Quién la brizna que cae. Quién la locura
Mirando atrás, atrás; una vez abandonados los márgenes, me pregunto qué sería del mundo sin la transparencia; del lugar invisible que se extiende más allá de los brazos. Qué sería de Altai sin sus habitantes, y del concavo azul sin sus halcones. Qué sería del final del día sin los jazmines ni los grillos; de las lechuzas si no se posasen en el alambre de la noche. Qué sería del horizonte sin los navíos a lo lejos; de la cuerda sin lo cristalino del aire; de la música sin los silencios, del túnel de viento sin la turbulencia, o del extremo del mundo sin Saigón en los mapas;
Qué sería de las manos si no contuviesen la memoria de un cuerpo. Todo es transparencia
Amanece. El sol está en lo alto. Cierro los ojos. Sonrío. Te lo aseguro, eso me basta
"Y si te quiero abierto
como el centro imposible de un mundo transparente,
si te quiero imposible, más allá de mis brazos
o la aurora que extiende un sueño en las tinieblas,
Almach es la tercera estrella más brillante de la constelación de Andrómeda, después de Alpheratz (α Andromedae) y Mirach (β Andromedae). Se encuentra a 350 años luz del Sistema Solar.
Estrela, estrela Como ser assim Tão só, tão só E nunca sofrer
Brilhar, brilhar Quase sem querer Deixar, deixar Ser o que se é
No corpo nu Da constelação Estás, estás Sobre uma das mãos
E vais e vens Como um lampião Ao vento frio De um lugar qualquer
É bom saber Que és parte de mim Assim como és Parte das manhãs
Melhor, melhor É poder gozar Da paz, da paz Que trazes aqui
Eu canto, eu canto Por poder te ver No céu, no céu Como um balão
Eu canto e sei Que também me vês Aqui, aqui Com essa canção
Allí, allí donde se arremolinan los pájaros donde el cuerpo amado te llena de prodigios Allí, busco ramas para una hoguera y prender la noche de voces y de dones; Más lejos, más, donde todo se extingue menos el otro donde el fresno contiene su sámara Lo sé, digo fragmentos sin sentido busco palmo a palmo el lugar exacto donde trazar el fuego donde alcanzar ............... ..... ...... el vuelo
Esta mañana he recibido una carta de Juan. La carta empieza diciendo:
No he podido resistirme al encanto de un pequeño texto poema cuento... que encontré en tu blog, Clap your hands... y te lo he robado
Y yo te digo Juan, no me robas nada. Los poemas alcanzan su lugar, su cumbre, cuando alguien los hace suyos. Entonces los siento latir como vida; en tu cuaderno son mucho más de lo que esperaba...
Quiero descubrir esa máquina de coser palabras. Os entrego el testigo:
Los sueños navegaban en la noche como un barco remoto y oscuro de escotillas ardiendo. Con el tiempo me di cuenta que prefiero estar despierta, ser hierba; Maleza que deja irse las tardes, mirando como atardece... todo es monte.
Prefiero no pensar nunca en la muerte, sino en todo lo que nace; en lo que, día a día, permanece
Porque soy tan inquieta, la idea de permanencia siempre me llama. Reconozco que la busco vehemente entre las personas y las cosas. No por entenderla, sino por sentirla. Observo que incluso en esta sangre fósil, que quizá pueda parecerte un espejismo, pero que es una realidad dentro de otra, percibo la corriente. Anoto: el movimiento también es quietud; como el silencio parte fundamental de la música. Paso la yema de los dedos por la piedra, y a la vez por su atributo marino, que guarda más de mil vidas y más de mil lenguas.
* Hay una piedra. Junto a la piedra hay un río. Junto al río, una mujer. Puede que la piedra, el río y la mujer sean la misma cosa.
* Pienso en los abiertos mares de esta escena, en lo eterno y lo sagrado, en lo fugaz y en lo extenso de la palabra mañana; en la urgencia de los nombres.
* Si imagino, y si te imagino en las voces, en el tiempo y el espacio y me pregunto: ¿ Qué quedará de nosotros?
Él no lo sabe, ni lo sabrá nunca. Él, al verme con la cámara, no quería pasar por esa calle que se llama Reloj. Delante de mí se detuvo, quería esperar a que yo tomase la foto, pero yo le dije: por favor pasa... olvídate de mi cámara...
Tienen mis ventanas la virtud de lo que vibra la emoción que suspendida oscila como un péndulo si me hablas si te encuentro si el pájaro anuncia que el día estará en lo alto después de dos canciones Así, como mis ventanas El cuerpo tirita y no es el frío
Estas imagenes fueron tomadas en Junio del 2010 cuando compré mi cámara nueva. Era un campo de trigo al que iba a menudo. Tuve el objetivo en mi mente mucho antes que la cámara. Sonhaba entonces que tenía que hacer esta foto antes de la siega.
Ni orilla, ni razón, ni límite No soy animal, sino su zarpazo No soy noche, sino su voz secreta No soy lluvia ni arcilla sino el molde intacto que siempre se desnuda
Confín donde el pájaro ya no es pájaro sino la rebeldía de su vuelo Por encima del aire, de todos los alfabetos, lejos lejos.
El don es la lluvia; su voluntad el tacto leve sobre las cosas la tinta de agua que nos tiñe como una voz que de lejos nos alcanza Así hemos de ser: diluvio más allá del frío, con afán de sobresalto en las alturas
La lluvia, su piel húmeda en los pájaros simiente de la tierra y de mi cuerpo vivir así: vertical sobre las surcos llegando a lo más hondo de los árboles serena, oblicua, persistente transparente, finísima, casi olvidada deseando que vuelvas en todas tus formas, y poder presentirte un tiempo antes como los animales presagian los seísmos como el huerto percibe lo llovido como los bueyes sospechan las colinas como las reses intuyen su manada como el perfume en todo lo que tocas La desnudez de tu nombre, si te nombro la marea mansa si me invocas
Esto es la lluvia: luz prendida un día que anida entre mis manos
Y si mido el instante por oleajes. Si contamos las espumas, su encaje rizado. Si tanteo el recuerdo por corrientes según lo profundo, donde seas tú el giro. Cada día una ráfaga. Cada hora de reloj una embestida. Así, rugiente, febril. Si trazamos los años en anclajes y luego digo hace tres anclajes que dejé de encallarme en tu costa. Hace un anclaje que fondeo en ese puerto.
El tiempo se extiende en la memoria a modo de semilla , de tierra, de rumor. A manera de nieve, de alud en el olvido.
A veces me pregunto cuánto duran los viajes, si cruzásemos los Cárpatos por ejemplo, cuánto tardaríamos... No sé calcular el tiempo. Es, fue, será. Ni hoy, ni ayer, ni mañana. Quizá el viaje dure siempre y no hayamos de partir a ninguna parte. En todos los viajes hay una porción de ti que no regresa.
Sólo conozco los días por la marea y por el canto del mirlo
Una vez vi un hombre con una teja cruzar una puerta giratoria. Una vez vi un hombre con una teja y un jersey azul salvaje, sentado a una mesa. El hombre que hacía volar vencejos, que llevaba la teja y el jersey azul salvaje, tomaba té. En su voz hallé escrito la lluvia. En sus manos olí el agua. El agua olía a tomillo.
Una vez vi a una mujer con una teja. Cruzó una puerta. Compró once canciones y un poema. Las entregó en otras manos. Alguien podría haber pensado que las cambió por una piedra. Pero no fue así. Sólo la entrega. La piedra vino más tarde.
Una vez vi a una mujer que en una mano llevaba una piedra. En la otra , 17 páginas para la palabra Lluvia, restos de nieve -nieve de otro mundo- crines de caballo, cuerdas de laud, luz de quinqué. En la piedra encontré la humedad, el roce, la espesura; el pulso de una búsqueda, el enigma de su origen; palabras que no hallarán ninguna carta, sino un brote nuevo.
La teja duerme a la intemperie. Sigue a la espera del musgo.